RESEÑAS

Recordar es volver a vivir / To remember is to live agian / Se souvenir C´est revivre

Lo que no se cuenta, no existe, por que se olvida y se pierde como si nunca hubiera pasado.

Una lectura obligatoria para los amantes de la libertad y los que quieren saber la veridica historia.

Una reseña es un escrito breve y conciso en el cual se realiza un examen o crítica de una obra o acontecimiento para darlo a conocer al público.

Entre tanto gánster, actrices y cantantes famosas y bellas mujeres, que inundan Habana 505, es difícil prestar atención a un muchachito de dieciséis años, que hasta el capítulo 14 no ha dicho cincuenta palabras. Incluso en ese capítulo, lo más interesante, o más bien temerario, que hace el menor de los hermanos Pruna, es desafiar, totalmente desarmado, a un muy joven rebelde que, en medio de la efervescencia por la huida de Batista, le apunta con el rifle sin motivo alguno, cuando Andrés regresaba a su casa, tras la celebración de Año Nuevo.

No habría cometido el error de subestimar la relevancia de Andrés Pruna, no solo para la historia de su hermano, sino para entender la de nuestro país o al menos contar con una perspectiva distinta a la del gobierno cubano, si hubiese leído los agradecimientos expresados por Cyríaque Gríffon a todas las personas cuya colaboración resultó valiosa para la escritura de Habana 505.

Entre ellas se encuentra Andrés Pruna Bertot, “líder de uno de los grupos de hombres rana que prepararon y tomaron parte directa en la Invasión de la Bahía de Cochinos (Playa Girón)…” Por más que me esfuerce, quizás nunca logre olvidar esa letanía que tuve que aprenderme de memoria para un examen de historia en 4to grado: “Girón, primera derrota del imperialismo yanqui en América, 19 de abril de 1961”.

La versión del vencedor y por tanto dueño de la verdad, dueño de la noticia, gobierno cubano, repetida por la maestra de primaria, que luego se fue de Cuba, cantada por Sarah González con toda la fuerza de sus cuerdas vocales, acompañada de un coro que sonaba sublime, cantada en mi secundaria por una niña, que también se fue luego del país, coreada por todos los niños de la escuela y por mí, emocionada hasta el dolor, fue la que acepté durante años.

Esa versión que convertía a los invasores de Playa Girón en mercenarios y a los milicianos en los vencedores, que habían propinado la “primera derrota del imperialismo yanqui en América”, no era solo épica, emotiva, hermosa. Era, sobre todo, la única. Conversar con Andrés Pruna, quien se involucró en la invasión a Playa Girón sin haber cumplido 21 años, casi sesenta después de aquellos hechos, es la oportunidad de conocer la otra verdad, la de aquellos cubanos tildados de mercenarios sin derecho a réplica.

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